Cada sábado, en las banquetas de la calle Aldama, a unos metros de donde se construye la mega-biblioteca José Vasconcelos, se instalan casi dos centenares de puestos. A partir de las nueve de la mañana, toldos azules serpentean de la calle de Sol a la de Luna en la colonia Guerrero; parecería uno más de los tianguis que abundan en la ciudad de México, de no ser por lo que ofrecen extravagantes locatarios a clientes venidos de diferentes puntos del Distrito Federal, del país, y acaso, del extranjero. Los artículos que se ofertan -y demandan- son los relacionados con la cultura del rock: discos, películas, partituras, carteles, libros, gafas, tatuajes, perforaciones, revistas, pinturas, guitarras y todo tipo de prendas de vestir para skaseros, darketos, hippies, punks, rastas, metaleros, rocanroleros, hiphoperos y tribus similares.
Este mercado, actualmente conocido como Tianguis Cultural del Chopo, es precedente y referencia obligada de contracultura y autogestión aplicada al rock y su cercanía con el espectro mercantil. Vender cultura no ha resultado negocio fácil, pero el Chopo sobrevive al inventar/reafirmar diversas formas de pago -efectivo, trueque, crédito- y por incrementar sus oferta: conciertos en vivo, exposiciones, presentaciones de libros y revistas, la visita de celebridades de diferentes disciplinas artísticas y la libre reunión de diferentes razas urbanas.
La historia es azarosa y de aferradez: el 4 de octubre de 1980, el Museo Universitario del Chopo albergó el Primer Tianguis de la Música, programado para realizarse sólo por ese mes. El éxito fue tal que se prolongó dos años su estancia dentro del recinto de la colonia Santa María la Ribera. Al transcurrir este lapso, el tianguis salió a las aceras del museo, a la calle de González Martínez, donde su permanencia fue hasta agosto de 1985 cuando lo desalojó la delegación Cuauhtémoc. En el periodo 85-88 el tianguis se asentó en un estacionamiento de la colonia San Rafael, en el Casco de Santo Tomás, en el estacionamiento de la Facultad de Arquitectura de Ciudad Universitaria y en el quiosco morisco de la alameda de Santa María la Ribera.
Así llegó el tianguis a la calle de Oyamel de la colonia Santa María Insurgentes convertido en asociación civil. Esta es la ruta del peregrinaje de una década del Tianguis, instalado actualmente en la acera oriente de lo que será la biblioteca José Vasconcelos y las instalaciones del tren suburbano.

